Publicada el 5 de marzo de 2026 en Los Andes.
En un contexto donde las inversiones y el talento evalúan dónde radicarse, una política de datos abiertos que ponga a disposición información estratégica de manera clara, accesible y confiable puede marcar una diferencia significativa entre ciudades a la hora de atraer inversiones y dinamizar su clima de negocios.
El clima de negocios refiere al conjunto de condiciones que influyen en el desarrollo de la actividad empresarial. Aspectos como las regulaciones, los tiempos necesarios para realizar trámites, la calidad de los servicios públicos, la carga tributaria, la infraestructura disponible o el acceso a talento inciden directamente en las decisiones de inversión. Es allí donde los datos se vuelven estratégicos para medir estas variables e impulsar mejoras que permitan generar un entorno más atractivo para la actividad privada.
La importancia de los datos radica en que lo que no se mide, no se puede mejorar. Medir cuántos pasos requiere habilitar un comercio o cuántos días demora un permiso de obra permite identificar costos ocultos, detectar cuellos de botella administrativos y avanzar en procesos de simplificación regulatoria que faciliten el desarrollo del sector productivo.
En este sentido, los datos contribuyen a mejorar la eficiencia de la gestión pública. La innovación en la incorporación de nuevas tecnologías e inteligencia artificial a los procesos gubernamentales no debe ser un fin en sí mismo, sino un medio para brindar mejores servicios públicos de calidad. Para ello, estos procesos deben acompañarse con sistemas de medición que permitan evaluar su impacto real. A partir de estos datos, se puede producir información clave para conocer el nivel de agilización de los procesos y mejorar la interacción entre el Estado, las empresas y la ciudadanía.
La apertura de datos también cumple un rol central en la construcción de confianza. Cuando el Estado publica información de manera sistemática y accesible, reduce las asimetrías informativas y limita los márgenes de discrecionalidad. Esto genera condiciones más equitativas para competir, invertir y planificar a largo plazo, permitiendo tomar decisiones de manera informada tanto a los gobiernos como al sector privado.
Con el objetivo de contribuir a la generación y medición de información relevante para el clima de negocios, CIPPEC desarrolló un Manual de Buenas Prácticas junto con un conjunto de indicadores orientados a evaluar la eficiencia y la transparencia de la gestión municipal. Promover condiciones favorables para la actividad económica se vuelve así una política pública central para los gobiernos locales, permitiéndoles fortalecer su competitividad territorial, atraer nuevas oportunidades de inversión y generar beneficios concretos para la población.